¿AMAMOS A ESTADOS UNIDOS?

rob1 (1)

Los Estados Unidos de América, como es la denominación oficial del poderosísimo país de norte y considerado todavía como la principal potencia mundial, ha elegido a su Presidente y congresistas que habrían de representar sus intereses, tanto a lo interno como en el exterior.

En las clásicas declaraciones diplomáticas por este tipo de eventos; mandatarios y jefes de Estado felicitan a los recién electos por el triunfo y con el afán de expresar toda la buena voluntad en el inicio de futuras relaciones diplomáticas.

Con la cabeza agachada ante los gringos, así permanece el Presidente Morales.

Con la cabeza agachada ante los gringos, así permanece el Presidente Morales.

 

Hasta aquí es comprensible que los políticos, algunos por simples cuestiones protocolarias y otros hasta por zalamería, empiezan a comportarse de formas incomprensibles, sobre todo para con un país que ha sido una bota en el cuello de nuestros países latinoamericanos.   La política exterior yanqui ha sido tradicionalmente intervencionista desde tiempos remotos de la era post independiente y de implantación de ideologías de derecha extrema ultraconservadora que hacen pensar que todo el mundo es malo y ellos son los salvadores necesarios del mismo.

Guatemala siempre ha sido la finca de los gringos y en el plano diplomático un aliado, que no es más que un voto favorable para sus aviesos fines ante las Naciones Unidas y como premio nos han regalado a una CICIG, que más que un órgano de apoyo y asesoramiento, se ha convertido en un operador político de una nueva ola de socialismo solapado que ha venido a empoderar a aquellos resabios de izquierda sobrevivientes del conflicto armado interno y que viven de reabrir las heridas de una guerra que sólo dejó muerte y destrucción para unos y riqueza para otros pocos.

Estados Unidos es un país grande, no cabe duda, conformado por múltiples razas y culturas en las que habría predominado la anglosajona.   Esta herencia inglesa asentada en aquel país tiene como consecuencia una natural sed de dominio y conquista, ideando las formas como la evolución natural de las sociedades humanas converjan en sus intereses.

¿Amar al que ni respeta nuestra soberanía?   Eso es de locos.

¿Amar al que ni respeta nuestra soberanía? Eso es de locos.

No amamos a Estados Unidos señor Presidente.   Amamos a nuestros familiares que se fueron al norte a buscar mejores oportunidades porque gente miope y torpe como usted en la política nos han condenado al subdesarrollo.   No amamos al yugo que nos somete, pero si agradecemos a los connacionales que con sus dólares sostienen la economía nacional en buen porcentaje; no amamos al que nos usa de escalera para mantenerse en la cima, porque nuestros amigos viven con el temor de ser deportados y esperando que uno de tantos políticos mentirosos y oportunistas, cumpla la promesa de negociar con eficacia, la regulación de su estatus migratorio.

Por ello, no amamos a Estados Unidos.   No insulte la memoria de Juan José Arévalo Bermejo y de Jacobo Árbenz con esas declaraciones tontas y absurdas; y todavía tener el descaro de compararse con el primer Presidente de la Revolución, es algo que indigna.   Si usted Presidente Morales vendió su dignidad en dólares, no hable en nombre del pueblo que no odia a los estadounidenses, sino a su política de intervención y sometimiento.   Si piensa lamer la suela del que lo pisa, hágalo a título personal.






Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *