UN NUEVO IMPERIO DEL MAL: EL NEOINTERVENCIONISMO

NEOINTERVENCIONISMO

Cada vez son más los guatemaltecos que toman conciencia del cometido que tenemos todos y cada uno como ciudadanos y es el de ser más participativos en esta nueva era de la información en un mundo globalizado.

Ciertamente esta es un arma de doble filo que siempre ha querido ser manipulada por la parte poderosa de las relaciones estatales y paraestatales, tal como ha sucedido siempre y viera su máximo esplendor en aquella infame campaña de desprestigio que sufriera el “soldado del pueblo”; Jacobo Árbenz, que siendo de los mejores Presidentes que ha tenido Guatemala, tuvo que salir por la puerta de atrás como un vulgar ladrón y totalmente solo, suerte que nunca mereció el que históricamente fue difamado por este maldito imperio que nos tiene sometidos desde hace muchos años.

Muchos defensores tienen; aquellos que tildan de comunistas a los que osamos pensar diferente.   Luego con la caída de la gran Nación comunista, nos volvimos terroristas.   Las guerras en Oriente Medio tampoco han tenido las causas ni las aristas que nos dan a conocer aquí, porque ellos manipulan la información.   Afganistán fue invadido por una sed de guerra irracional de los yanquis que están en el poder y detrás de él.   Irak fue mancillada y sumida en una guerra interna que hace añorar los tiempos del dictador Hussein.   Siria se volvió la manzana de la discordia entre gringos y una Rusia liderada por un caudillo capaz de hablarles al tú por tú; poniendo al mundo en un innecesario riesgo de conflicto mundial.

Todd B. Robinson Embajador USA

En los países como el nuestro las cosas funcionan algo diferente, lo han demostrado.   La llegada de Todd Robinson vino a reafirmar las posiciones que tenía Estados Unidos y con la existencia de la CICIG y la selección del jurista colombiano Iván Velásquez, se tenía que perfeccionar la nueva estrategia.   Velásquez tenía amplia experiencia en el manejo de pruebas prefabricadas en sus procesos y la venta de redenciones de penas para salirse con la suya.   La pieza que faltaba para no dar tanta color de la intervención era el personaje local y el momento coyuntural y la cercanía de Claudia Paz, hicieron que Pérez Molina la removiera por alguien de confianza, a pesar de las múltiples tachas que tenía en su carrera judicial.

 

Sencillo sería para Robinson y Velásquez ponerla contra las cuerdas.   O se apegaba al plan o sería una de las primeras en caer con el régimen patriotista.   No quedaba más que colaborar y de ganancia se vistió de heroína.   Pero entre el cielo y la tierra no hay nada oculto y menos eterno.    Las fachadas se están derrumbando en torno a estos personajes que han manifestado de forma descarada y sin empacho que el nuevo intervencionismo ya está presente en Guatemala.   Los tres poderes del Estado han sido tomados y dominados por personas de su entera confianza y mientras el show de la cacería de brujas continúa, los gringos siguen amasando una fortuna en aliados ante las Naciones Unidas en el caso de una eventual guerra contra Rusia o contra China, o contra cualquier fantasma que pueda amenazar el “estilo de vida estadounidense” y que deba ser destruido para no perder la hegemonía y todos aquellos negocios que han enriquecido a este nuevo imperio del mal, aquel que vive de la miseria de los demás, aquel que sostiene con nuestras raquíticas piernas todo el peso de sus estrafalarios gustos.

Claudia-Paz-y-Paz

La fiscal general de Guatemala, Claudia Paz y Paz, la primera mujer en ocupar ese cargo y la primera también en investigar el supuesto genocidio cometido en el país durante la guerra, afirma que la institución que dirige tiene una deuda con las víctimas de la represión militar.

 






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